Una subasta electrónica es un proceso
repetitivo basado en un dispositivo electrónico de presentación de nuevos
precios, revisados a la baja, o de nuevos valores relativos a determinados
elementos de las ofertas que tiene lugar tras una primera evaluación completa
de las ofertas y que permite proceder a su clasificación mediante métodos de
evaluaciones automáticos.
Es decir, no se trata de un nuevo
procedimiento de contratación en sí mismo, sino una forma de llevar a cabo
determinados procedimientos de contratación como son el abierto, el restringido
y, en algunos casos concretos, los negociados, automatizando gran parte de los
mismos.
Sólo deben ser objeto de subasta
electrónica los elementos que puedan ser sometidos a una evaluación automática
por medios electrónicos, sin intervención ni evaluación del poder adjudicador,
es decir, sólo los elementos que sean cuantificables, de modo que puedan
expresarse en cifras o en porcentajes.
Antes de proceder a la subasta electrónica,
los poderes adjudicadores procederán a una primera evaluación completa de las
ofertas de conformidad con el (los) criterio(s) de adjudicación y con su
ponderación, tal como se hayan establecido.
Se invitará simultáneamente por medios electrónicos a todos los licitadores que hayan presentado ofertas admisibles a que presenten nuevos precios y/o nuevos valores; la invitación incluirá toda la información pertinente para la conexión individual al dispositivo electrónico utilizado y precisará la fecha y la hora de comienzo de la subasta electrónica.
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