El comercio electrónico o el e-commerce es una moderna metodología que da respuesta a varias necesidades de empresas y consumidores, como reducir costes, mejorar la calidad de productos y servicios, acortar el tiempo de entra o mejorar la comunicación con el cliente. Más tipicamente se suele aplicar a ala compra y venta de información, productos y servicios a través de redes de ordenadores. En los últimos tiempos el termino se presenta siempre como invariablemente se dice que la mensajería electrónica o e-mail fue el primer incentivo para que Internet se convirtiese en una herramienta habitual en la vida de mucha gente, y que el comercio electrónico podría ser ese segundo gran empujón que la red necesita para que su uso se convierta de verdad en algo general y cotidiano.
Tomando de la definición del primer término, se habla de la compra y venta de información, productos y servicios. Esa primera clasificación podría resultar un tanto artificial: ¿no es acaso la información un producto o servicio como tantos otros? La distinción, en este caso, es debida al canal. El comercio electrónico es "completo", o cubre todos sus estadíos, cuand un producto puede ser localizado, comparado, pagado y obtenido a través de un medio electrónico como Internet, pongamos por caso la edición electrónica de este mismo periódico que esta usted leyendo: uno se conecta a la red, ve que oferta de periódicos hay, se decide por ABC, y lo lee. Todo el ciclo se ha desarrollado electrónicamente, y si hubiese habido un pago, también podría haberse realizado electrónicamente. Esto es posible porque el "producto" que ABC "vende" es información, y por tanto es reducible a bits, bits que almacenarán texto, imágenes, sonidos o vídeos, pero bits al fin y al cabo, susceptibles de ser transportados por una red electrónica. Pensemos, por contra, en una empresa de coches: uno puede conectarse a la red, ver que coches hay, decidirse por alguno, verlo, adaptarlo a sus preferencias, ponerle el color, la tapicería y los extras que quiere y ver cuanto le cuesta. Podría hasta pagarlo, pero en el momento final, alguien tendrá que moverse para ir a buscar el coche porque, nos pongamos como nos pongamos, un coche no es reducible a bits, sino átomos. Esta dualidad de producto/bit o producto/átomo, es la primera reflexión que toda persona que mediante sobre el comercio electrónico debe hacerse. Los mercados electrónicos no son inaccesibles si nuestro producto no son bits, simplemente son distintos, y afectados de cliente, mecanismos y diseño habrá que tenerlos en cuenta.
viernes, 26 de septiembre de 2014
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